La educación rural en Tamaulipas tiene una
trayectoria histórica de lucha y de vínculo con los campesinos. En más de
sesenta años, la normal rural ha dado testimonio de su trascendencia.
“El Normalismo Rural en Tamaulipas” es una obra, difundida ahora con la
tesitura de sumarse ala celebración del cincuentenario de la primera generación
del plan de seis años de la
Escuela Normal Rural “Lauro Aguirre” de Tamatàn.
Por varias razones merece ser leída, comentada y conservada como un
texto e significación histórica y pedagógica. Interesa ala historia y a la pedagogía
por ser aquella institución uno de los planteles que mejor representó, impulsó
y dio brillo a la educación rural tamaulipeca.
Concierne también, como palmaria
reminiscencia de gratitud de tres connotados maestros que estuvieron en sus
aulas en diferentes momentos y cometidos. Sostienen las entrevistas, como línea
directriz, lo notable del centro educativo formador de docentes, en mayor
medida, y de peritos agrícolas; desde los ébanos en el municipio de Jaumave
hasta San José Las Flores en el municipio de Güemes, a partir de las declaraciones
de tres de sus protagonistas.
Se han escrito artículos periodísticos, revistas y opúsculos, todos muy
valiosos, que abordan la historia del normalismo rural en el estado en forma
fragmentaria. Falta escribirse la historia integral antes del fin del presente
siglo. Es una responsabilidad con las generaciones presentes y futuras.
Aquí
el lector se encontrará con las opiniones, experiencias y juicios valorativos,
dentro de un marco de elementos históricos. Se espera que sean de utilidad a
los egresados de Tamatàn, a los estudiosos de la historia y a cualquier persona
con el cariño suficiente al solar tamaulipeco que lo empuje a conocerlo.
Consignan los entrevistados el
entusiasmo con el que vivieron en el internado, el reconocimiento por la transformación
personal en la institución y las reflexiones sobre el legado educativo de la
normal rural.
A Rigoberto Castillo Mireles sus ex alumnos lo consideran un director
prudente y de mano firme, atento a las voces discrepantes. Estuvo en la dirección
por cerca de quince años. Es persona de normas rurales. En la entrevista hace
la síntesis de su paso por aquella escuela. Con nostalgia afirma: “Ojalá no
hubiera desaparecido”.
Fernando García Arellano egresó hace cincuenta años. Durante su carrera
normalista fue presidente de la sociedad de alumnos. Ahí se acreditó como
excelente orador. Comenta sobre las condiciones políticas del estado en
aquellos días, del conocimiento que como estudiantes tuvieron de la Segunda Guerra Mundial y rinde
un pensamiento de gratitud a la escuela y sus maestros. Ratifica en esencia lo
dicho hace treinta años en su esclarecido discurso “Volvamos al punto de
partida”.
José Luis García García singular dirigente estudiantil; tienen el enorme
mérito de haber aglutinado, coordinado y encauzado la aspiración de refundar la
normal rural. Habla el maestro José Luis de las motivaciones surgidas al
clausurarse su alma mater, de los
obstáculos en la consolidación del proyecto y de la satisfacción al lograr el
objetivo. Emocionado, expresa el encadenamiento de semejanzas entre el ejido y
la normal rural, del concepto familiar que se formaba en ésta y del espíritu
colectivo forjado en la organización de las aulas, los talleres y los campos de
cultivo.
Las palabras de los entrevistados reflejan en mucho lo que ex maestros y
ex alumnos de Tamatán podrían decir.
Estimado elector:
Las causas personales que motivaron al entrevistador a emprender esta
idea fueron las siguientes: cuando cursaba la educación secundaria tuvo
conocimiento, por sus maestros de la escuela de Tamatán; ellos contaban
anécdotas y las formas de organización y enseñanza en el internado. Uno de
ellos llevó a la secundaria el discurso “Volvamos al punto de partida”, del que
después se aprendió de memoria algunos fragmentos. Un día llegó muy temprano el
maestro José Luis García García y en el patio de honor expresó ante la
comunidad escolar: “Ser alumno de una escuela tecnológica agropecuaria es un
privilegio y entender su mística, el compromiso”: Lo anterior le dejo una
significativa imagen de la escuela desaparecida y de sus ex alumnos.
Durante el presente siglo el normalismo rural y la escuela rural son las
dos más grandes propuestas pedagógicas de México. La normal rural tamaulipeca
es una porción de ese mosaico educativo y su historia debe ser rescatada.
Enrique
Zúñiga Castillo
