martes, 3 de julio de 2012

ESCUELAS NORMALES RURALES Y CENTRALES AGRICOLAS.




       EZC Las escuelas normales rurales y las escuelas centrales agrícolas surgen posteriormente a la creación de la Secretaría de Educación Pública misma que se fusionaron después. ¿Cuál es la razón?
      JLGG En algunos lugares, la fusión de la Normal Rural con la Central Agrícola se debió a aspectos circunstanciales. Conozco el caso de fuentes vivas de la historia de la Normal Rural de Tamatán.
      Ésta empezó a funcionar en los Ébanos, municipio de Jaumave en 1930, pero constantemente había fricciones entre personas de la comunidad y estudiantes por problemas de convivencia comunitaria y también en aquel tiempo era muy llovediza la región y la Normal Rural en múltiples ocasiones se quedaba incomunicada. No había madera de comunicarse con otras comunidades. Estaba lejos de Ciudad Victoria.
       Estas circunstancias hicieron que la Normal Rural de Jaumave se fuese a Tamatán en 1933, donde ya funcionaba una Central Agrícola.
       Esa fusión fue muy importante, hizo que avanzaran las escuelas normales rurales en un aspecto que allá era muy rudimentario, es decir, la explotación agropecuaria.
       Al fusionarse la Normal Rural con la Central Agrícola toda la estructura agropecuaria que había, sirve como sustento a la formación del maestro rural, además de la vertebración pedagógica, psicológica y sociológica para el maestro se le sumaba toda aquella experiencia que tenía esa comunidad en la estructura agropecuaria, de tal manera que ahí en Tamatán se formaban maestros para educación primaria y peritos agrícolas.
       Pero tanto el maestro rural como el perito agropecuario tuvieron un contagio formativo, de tal manera que en aquella época salían maestros rurales con una gran mística, gran Formación y una gran capacidad de vinculación comunitaria porque eran consejeros no solamente sobre pedagogía, eran de primeros auxilios, parteros, consejeros veterinarios, consejeros agronómicos, en una palabra: eran el mensaje de la ciencia y la técnica de aquel tiempo, que llagaba a través del maestro rural.
         Esa fue una parte muy importante, en mi concepto, en la formación mística de los maestros.
       Si me preguntaran cuál es la ausencia en la formación del magisterio nacional, es eso, la falta de conocimiento del desarrollo comunitario. Como el maestro lleva pocos elementos de desenvolvimiento, pues no participa.
       Si ve que alguien se enfermó ahí, lo más que puede decir: “llévenlo con el doctor que está a veinte o treinta kilómetros”. Pero ni siquiera puede decir: “Bueno, pues, en tanto llega el médico, yo voy a poner una vendoleta, un torniquete, una antisepsia”. No, simplemente dice: “Bueno, hay que buscar una camioneta para sacarlo”. Pero él como agente no tiene ninguna acción paramédica en ese momento porque no tiene esa preparación.
        Falta ese tipo de maestro, que era ginecólogos, eran pediatras, oftalmólogos; conjugaron los avances de los primeros auxilios con la medicina herbolaria, hacían combinación y realmente eran personas que proporcionaron el desarrollo comunitario.
       Tenía una formación muy completa, muy digna de encomio, tenían toda una formación espiritual, que es igual a místico, que les permitía no sólo estar en la comunidad, si no estar inmerso en la comunidad, eran parte de la presencia de los maestros. Este espacio del maestro rural fue muy importante.
        En la medida en que las escuelas normales rurales se inclinaron más al aspecto técnico-pedagógico y fueron marginando las actividades agropecuarias, el normalismo rural fue sufriendo un deterioro progresivo que desde luego no le permitió tener ese liderazgo comunitario que mantuvo por mucho tiempo y lo sigue manteniendo.
         Pero ahí creo fue una de las primeras crisis, en mi conceptualización, graves de la pedagogía. Hubo una escisión.