martes, 3 de julio de 2012

LA VIDA COTIDIANA EN TAMATÁN




EZM ¿Cómo era la vida cotidiana en la escuela de Tamatán?
JLGG Las normales rurales tenían un aspecto  muy importante, muy natural. Así como vivíamos en el ejido, haz de cuenta que la normal rural era otro ejido.
       En el ejido la autoridad máxima era el presidente del comisariado ejidal, allá era el director de la escuela; después del presidente del comisariado ejidal. Había el presidente de educación, allá en la escuela era el maestro de pedagogía.
       La estructura sociológica de la Normal Rural y el ejido era muy semejante, allá había cooperativa de producción y consumo, acá también había cooperativa. En el ejido se tomaban acuerdos comunitarios en asamblea, acá  también; se prestaban días en el barbecho y se prestaban aperos de labranza, acá nos prestábamos los zapatos o las camisas unos a otros, es decir, había una educación comunitaria.
       Era muy semejante. Pero había notas específicas.         Sentí que íbamos del ejido a la normal Rural sólo a ponerle nombre científico a los hechos y fenómenos que tenía la vida. Nosotros desde niños vimos nacer el maíz y el frijol y en la Normal nos dijeron que a eso se le llamaba germinación.
           Nosotros habíamos visto como nuestra mamá nos curaba con árnica o sábila, pues ahí nos dijeron que era asepsia.
       Nosotros no sabíamos muchas cosas que las hacíamos por tradición, podríamos decir que nosotros fuimos vegetarianos por necesidad. Comíamos quelites, sin saber las propiedades del quelite, verdolagas, nopales, flor de pita, buena leche – nosotros la ordeñábamos – de tal manera que nosotros no sabíamos los contenidos proteínicos de los alimentos pero los comíamos. Cuando llegamos a la normal rural supimos de menú. Conocimos científicamente lo que ya hacíamos en forma rutinaria.
      Tamatán era una escuela hermosa porque se parecía mucho a nuestro hogar.
       ¿Cuándo uno se siente bien en otra parte? Pues cuando aquella parte tiene que ver con tu vida anímica, cuando tiene que ver con tu historia, cuando hay cosas comunes, si no tú mismo te sientes incómodo.
       Si estuviera en otra cosa que fuera réplica de ésta pero con distinto dueño me sentiría incómodo y creo que a ti te pasa igual cuando vas con tus compañeros ex – alumnos de San José de las Flores, te sientes aproximado a tu vida, a tu formación y a tu historia.
         Tamatán era una hermosa familia donde el maestro no iba a la escuela, éramos una familia.
         Nos educamos en el comedor, simplemente cómo sentamos a la mesa, nos enseñaron a tomar los cubiertos, nos enseñaron a ser nosotros, a saber guisar un arroz, a saber guisar los frijoles, a hacer un cortadillo, a hacer un postre de arroz con leche y ponerle canela encima, a planchar y a lavar nuestra ropa, a inyectar una gallina, a capar una gallina, a capar una colmena, tantas cosas que hasta la fecha nos hacen un tanto diferentes a los maestros de otras instituciones.