martes, 3 de julio de 2012

DESARROLLO DE TAMATAN.


    

       EZC Mencionó usted que la Escuela Normal Rural de Tamatán se fusionó con la Escuela Central Agrícola formando peritos agrícolas y maestros rurales. ¿Cuál fur la siguiente etapa de su desarrollo?
       JLGG Después viene otra expresión que es la Escuela Regional Campesina con un programa de educación normal un tanto más equilibrado entre lo que es la cosa pedagógica y lo que es la formación agropecuaria, que también da magníficos
maestros. Era un plan de cuatro años. En el periodo del 42-48 aparece el plan de seis años en Tamatán.
       Ahí tenemos ya una estandarización de planes y programas a nivel nacional. Las mismas clases que daban en la                    Escuela Normal Rural de Tamatán se daban en la Escuela Nacional  de Maestros, en la Normal de Ciudad Victoria y en la de  Guadalajara.
        Se nacionalizan los planes y programas. Pero también sigue conservando una acción muy importante que le da característica      de Normal Rural.
        La Escuela Normal Rural, siente en su comunidad que no solo es su geografía la que le da la concepción de normalismo rural sino el apego a la explotación racional de la tierra, el saber el manejo apropiado del riego, de la rotación de cultivos, de la elaboración de alimentos y de comercialización cuando había excedentes en la producción.
        Eso hizo que la escuela de Tamatán prolongara su filosofía y su formación con mayor intensidad y tiempo que otras escuelas que se fue “comiendo” la mancha urbana y que ya no les quedó  reserva territorial para las prácticas agropecuarias. Nada más era la pura construcción urbana de la normal rural.
        Fueron amputando aquellos espacios y también la formación agropecuaria de sus egresados.
       Sin embargo Tamatán conservó una extensión superior a las treinta hectáreas – en mi tiempo – para la producción de aguacate, trigo, maíz, frijol y garbanzo. De ahí mismo se surtía la Junta de Raciones y los excedentes se comercializaban.
       Esto también nos permitía a nosotros en Tamatán tener una alimentación mejor que muchas escuelas normales rurales porque a lo que  la Secretaría nos mandaba en aquél tiempo, que en mi generación era un peso con veinticinco centavos diarios, nosotros le agregábamos dos o tres pesos más con lo que producíamos y eso nos permitía comer mejor, tener una alimentación si no muy exuberante, si muy suficiente.
        EZC ¿La estandarización del plan y programas de estudio en la Normal fue benéfica para la formación docente en las normales rurales?
        JLGG Creo que se descuidaron algunos aspectos. Fue benéfica en el sentido de  que se ubica en el plano nacional de iguales. Se democratiza. Pero creo  que debió hacerse eso y después diseñar un programa bien definido en la formación del maestro normalista rural, porque las necesidades de la ciudad difieren de las necesidades del campo.
        Se hubiera dicho: “Este es el plan nacional con todas las materias, las currículas programáticas y en cuanto a las normales rurales, además deben cubrir lo relacionado a riegos y cultivos, conocimientos de perfil de suelos, insumos diversos, fertilizantes, manejo de maquinaria agrícola, en aquel tiempo ya empezaba a llegar a las comunidades más avanzadas del norte de la república, e industrias rurales. Y de esa manera tener dos líneas formativas, la del sector pedagógico y la de vinculación comunitaria.
         Todo eso que conoce el maestro rural, inyectar, poner un suero, hacer un almácigo, transplante y rotación de cultivos, eso es lo que le da la vinculación comunitaria.
         Cuando la gente sabe que el maestro sabe inyectar cerdos o becerros, lo va a ir a buscar: “Maestro fíjese que tengo triste una guajolota, parece que tiene viruela”, “Mire, no tengo el medicamento, pero le voy a recomendar que le unte manteca de cerdo, mientras podemos conseguir un medicamento”. Vinculado, la comunidad lo empieza a buscar y se empieza a hacer el haz de voluntades de tal manera que el maestro empieza a ejercer un liderazgo cultural y educativo, a ser un consejero de la comunidad, ser respetuoso, ser responsable y hacer que la comunidad conquiste mejores niveles de vida cada día.
        No es la vinculación comunitaria una disposición administrativa. Es algo que va de adentro hacia fuera. Si tu supieras cortar el pelo, los alumnos andarían con el pelo corto y Luego la mamá vendría a que le cortes el pelo a otro niño que todavía no está en la escuela.
         La vinculación comunitaria no es algo que se pueda dar por oficio o memorándum; es una formación del sujeto que le permite solidarizarse con los demás, aportas ideas y soluciones a la problemática; que lo va involucrando y haciendo una parte integrante de la comunidad.
        El normalismo rural tiene una característica sociológica muy importante Enrique: El maestro rural no va a la comunidad, vive en la comunidad.
        No es un dato estadístico de la comunidad, es parte de ella misma, está ahí, convive con ella, se mueve con ella, sufre las carencias, come elotes junto con la comunidad y sufre también si el maíz se marchita por la falta de agua.