martes, 3 de julio de 2012

TAMATÁN ES GRANDIOSA TU ESCUELA


Enrique Zúñiga Castillo




TAMATÁN ES GRANDIOSA TU ESCUELA

Entrevistas a:
Rigoberto Castillo Mireles
Fernando García Arellano
José Luis García García

TAMATÁN ES GRANDIOSA TU ESCUELA


TAMATÁN ES GRANDIOSA TU ESCUELA


Enrique Zúñiga Castillo

TAMATÁN ES GRANDIOSA TU ESCUELA




El normalismo rural en Tamaulipas
Primera edición 1996.
Impreso en México.
Enrique Zúñiga Castillo

ÍNDICE



PRESENTACIÓN

ENTREVISTAS
RIGOBERTO CASTILLO MIRELES

FERNANDO GARCÍA ARELLANO
JOSÉ LUIS GARCÍA GARCÍA…

PRESENTACIÓN




           La educación rural en Tamaulipas tiene una trayectoria histórica de lucha y de vínculo con los campesinos. En más de sesenta años, la normal rural ha dado testimonio de su trascendencia.
           “El Normalismo Rural en Tamaulipas” es una obra, difundida ahora con la tesitura de sumarse ala celebración del cincuentenario de la primera generación del plan de seis años de la Escuela Normal Rural “Lauro Aguirre” de Tamatàn.
          Por varias razones merece ser leída, comentada y conservada como un texto e significación histórica y pedagógica. Interesa ala historia y a la pedagogía por ser aquella institución uno de los planteles que mejor representó, impulsó y dio brillo a la educación rural tamaulipeca.
          Concierne también, como palmaria reminiscencia de gratitud de tres connotados maestros que estuvieron en sus aulas en diferentes momentos y cometidos. Sostienen las entrevistas, como línea directriz, lo notable del centro educativo formador de docentes, en mayor medida, y de peritos agrícolas; desde los ébanos en el municipio de Jaumave hasta San José Las Flores en el municipio de Güemes, a partir de las declaraciones de tres de sus protagonistas.
          Se han escrito artículos periodísticos, revistas y opúsculos, todos muy valiosos, que abordan la historia del normalismo rural en el estado en forma fragmentaria. Falta escribirse la historia integral antes del fin del presente siglo. Es una responsabilidad con las generaciones presentes y futuras.
         Aquí el lector se encontrará con las opiniones, experiencias y juicios valorativos, dentro de un marco de elementos históricos. Se espera que sean de utilidad a los egresados de Tamatàn, a los estudiosos de la historia y a cualquier persona con el cariño suficiente al solar tamaulipeco que lo empuje a conocerlo.
   Consignan los entrevistados  el entusiasmo con el que vivieron en el internado, el reconocimiento por la transformación personal en la institución y las reflexiones sobre el legado educativo de la normal rural.   
           A Rigoberto Castillo Mireles sus ex alumnos lo consideran un director prudente y de mano firme, atento a las voces discrepantes. Estuvo en la dirección por cerca de quince años. Es persona de normas rurales. En la entrevista hace la síntesis de su paso por aquella escuela. Con nostalgia afirma: “Ojalá no hubiera desaparecido”.
           Fernando García Arellano egresó hace cincuenta años. Durante su carrera normalista fue presidente de la sociedad de alumnos. Ahí se acreditó como excelente orador. Comenta sobre las condiciones políticas del estado en aquellos días, del conocimiento que como estudiantes tuvieron de la Segunda Guerra Mundial y rinde un pensamiento de gratitud a la escuela y sus maestros. Ratifica en esencia lo dicho hace treinta años en su esclarecido discurso “Volvamos al punto de partida”.
          José Luis García García singular dirigente estudiantil; tienen el enorme mérito de haber aglutinado, coordinado y encauzado la aspiración de refundar la normal rural. Habla el maestro José Luis de las motivaciones surgidas al clausurarse su alma mater, de los obstáculos en la consolidación del proyecto y de la satisfacción al lograr el objetivo. Emocionado, expresa el encadenamiento de semejanzas entre el ejido y la normal rural, del concepto familiar que se formaba en ésta y del espíritu colectivo forjado en la organización de las aulas, los talleres y los campos de cultivo.
          Las palabras de los entrevistados reflejan en mucho lo que ex maestros y ex alumnos de Tamatán podrían decir.
          Estimado elector:
          Las causas personales que motivaron al entrevistador a emprender esta idea fueron las siguientes: cuando cursaba la educación secundaria tuvo conocimiento, por sus maestros de la escuela de Tamatán; ellos contaban anécdotas y las formas de organización y enseñanza en el internado. Uno de ellos llevó a la secundaria el discurso “Volvamos al punto de partida”, del que después se aprendió de memoria algunos fragmentos. Un día llegó muy temprano el maestro José Luis García García y en el patio de honor expresó ante la comunidad escolar: “Ser alumno de una escuela tecnológica agropecuaria es un privilegio y entender su mística, el compromiso”: Lo anterior le dejo una significativa imagen de la escuela desaparecida y de sus ex alumnos.
         Durante el presente siglo el normalismo rural y la escuela rural son las dos más grandes propuestas pedagógicas de México. La normal rural tamaulipeca es una porción de ese mosaico educativo y su historia debe ser rescatada.


Enrique Zúñiga Castillo
Tampico Tam.

RIGOBERTO CASTILLO MIRELES:
 “Me ha tocado recoger la cosecha”

Rigoberto Castillo Mireles.




       Nació en Saltillo Coah., el 25 de junio de 1915. Maestro de educación primaria por la Escuela Normal de Coahuila (1937); Técnico en Educación por la Escuela Normal Superior de México con especialidad en Historia.
        Laboró en escuelas de educación primaria en Coahuila y más tarde fue director de la Escuela Elemental Agrícola de San Juan de la Vega, en Roque, y en San Miguel Octopan, Guanajuato.
         Profesor de la Escuela Normal Rural de Oaxtepec, Morelos; Xochiapulco, Puebla y Tenería, Estado de México.
         Jefe de la Misión Cultural 9 del Estado de Guerrero (1943). Director de la Escuela Normal Rural de Tamatán, en Ciudad Victoria, Tamaulipas (1947-1961).
          Profesor de la Normal Preparatoria, de Ciudad Victoria. Profesor y Director fundador de la Escuela Normal Superior de Tamaulipas. Miembro fundador de la Academia Nacional de la Cultura del SNTE. Subdirector Técnico de la Escuela de Educación Especial Club de Leones de Ciudad Victoria.
          Fundó con otros maestros las escuelas Elemental Agrícola de Tetelcingo, Morelos; Normal Rural de Tekax, Yucatán; Jardín de Niños Nazarita González; Secundaria Justo Sierra en Ciudad Victoria.
          Participó como delegado en reuniones pedagógicas nacionales, así como en los congresos de Educación Normal y Mejoramiento Profesional, Tercera Convención Ordinaria de la Rama Nacional Campesina, Primer Congreso Nacional de Educación Normal en Saltillo, Segundo Congreso de Educación Normal en Monterrey y delegado corresponsable de la organización del Seminario del Consejo Nacional Técnico de la Educación en Ciudad Victoria.
           Hacia 1957 obtuvo diploma de participación en los actos de Jubileo en la Escuela Normal Rural de Galeana, Nuevo León; Reconocimiento de la Dirección General de Enseñanza Normal por su trabajo al frente de la Normal Rural de Tamatán.
Reconocimiento del Sistema Nacional de Escuelas Normales Rurales.
           En 1983 recibe la medalla Ignacio Manuel Altamirano por 40 años de servicio. Se instituye la medalla Profesor Rigoberto Castillo Mireles en la Escuela Normal Rural Lauro Aguirre de San José de las Flores, Güemes, Tamaulipas (1986). Reconocimiento de la Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas (1989). Diploma al Mérito Universitario en 1990.
            Desde 1996 figura en la Galería de Honor del Magisterio Tamaulipeco. Radica en Ciudad Victoria.

RIGOBERTO CASTILLO MIRELES: “Me ha tocado recoger la cosecha”




EZC : primeramente, ¿Cuánto tiempo estuvo usted como director de Tamatán?
RCM Bueno, en la escuela de Tamatán estuve cerca de 15 años como director.
EZC  : ¿De qué año a qué año?
RCM Aproximadamente hasta febrero da 1961, pero yo me inicié como director de Tamatán el 16 de septiembre de 1947, fecha que no se puede olvidar por ser fiesta nacional.
EZC  : ¿Usted le imprimió un sello particular ala conducción de la escuela de Tamatán, pero quizás haya tenido algunos modelos pedagógicos en los que se haya inspirado, ¿fue así?
RCM  Bueno, realmente sí, creo que gran parte de la experiencia que puse en práctica en las normales rurales (por que estuve en muchos estados antes de llegar a Tamaulipas), pienso que el autor de las ideas fundamentales que manejaba, pues, era un gran amigo mío y con el cual tuve que convivir muchos años, por circunstancias que no vienen al caso mencionar: el Profesor José Santos Valdés Gracia, oriundo de Coahuila, con el cual tuve mucha relación y el cual en cierta manera me favoreció en algunas de las cosas en las que tuve éxito.
           Porque no soy de las personas que piensan que los hombres podemos considerarnos con la paternidad de muchas cosas que hacemos, por que muchas de las cosas que hacemos no son el producto de la acción personal, sino más bien, es el producto de una serie de factores, que se reúnen alrededor de uno y que van haciendo que uno tome determinado rumbo.
          Quiero ser sumamente claro, cuando llegué a Tamatán no llegué con un proyecto mental. Es cierto que a mí me trajeron de Yucatán, porque gustó al director general de enseñanza normal, que entonces era profesor Marciano Z. Martínez, la forma en que estuve manejando la escuela de Tecax, con un grupo de 25 alumnos. Fui el que la fundó allá, fui a buscar,  a recoger alumnos. Entonces al profesor Marciano le gustó el trabajo por ser digno de mención. El me mandó para acá; no con la consigna de que hiciera lo mismo, por que la verdad de las cosas, era tan sencilla aquella escuelita que no permitía tener un plan de trabajo perfectamente diseñado. No tenía una experiencia pedagógica muy amplia. La vida lo va haciendo a uno.
         Ahora bien. ¿Qué pasó en Tamatán? Ya te dije y te o repito, de que no me siento con la paternidad de lo que se hizo ahí.
         Veo que ahí se junto un grupo de gente con características especiales, con calidad tanto en el sector de los maestros como en el sector de los empleados y el personal de ayuda, como entre todos los muchachos  porque eran los que en un momento determinado tenían más empuje porque eran más.
          Entonces nosotros empezamos a estructurar desde abajo a base de mucho regateo, todo mundo tenía muchas ideas, todo mundo opinaba, todo mundo luchaba porque las cosas fueran buenas y entonces en ese ambiente se fueron generando estructuras muy importantes.
            Siempre cuando tengo oportunidad me inclino más exaltar la calidad de los muchachos. Primero porque era muchachos originarios del medio rural, traían una muy acendrada moral de la familia campesina y además muy ávidos de luchar y de conseguir algo y entonces siempre le doy a estas circunstancias como uno de los elementos más decisivos para que se hiciera lo que se hizo en Tamatán.
          A mi me ha tocado recoger la cosecha, todas estas cosas que tu ves aquí (señala distintos reconocimientos) es la cosecha de aquellos que… pero no fui el que sembró. Fui uno de los que aventaron la semilla. El problema siempre se planteó así. Por que no perdonaría la actitud de creer que fui el que hizo todo.
Considero al personal docente como muy brillante, con unas características muy precisas. Muchos jóvenes y tres o cuatro personas con una experiencia enorme que no puedo citar porque mi memoria está muy deteriorada pero te puedo mencionar al profesor Genaro G. Ruiz, que por cierto hace unas semanas se le hizo aquí una gran conmemoración, Don Generito, como le llamábamos. Un hombre de gran calidad cuando hablaba había que callar.
        Estaba otra maestra, la señorita Celeste Caballero Caballero, gente de mucha calidad. Había hombres muy experimentados tanto en el campo como en los talleres. Se trata de un fenómeno, no creo que sea raro: mucha gente con ganas de trabajar y de que las cosas salieran bien.
         ¿Qué me tocó a mí? .
          Era el que coordinaba las cosas pro ser ahí el director, nombramiento que no me lo gané sino que a mí me lo dieron, llegué ahí como director de la escuela.

LA DISCIPLINA EN TAMATAN.




              EZC  ¿Cuáles son sus concepciones sobre la disciplina desarrollada en Tamatán?
               RCM una de las cosas que no pueda decir que la haya inventado era la manera en que manejaba la disciplina. Se creó ahí lo que llamamos el Comité de honor y justicia.
               Era un organismo formado por un representante de cada uno de los grupos con un maestro asesor nada más, propiamente el organismo era independiente. El asesor moderaba las cosas, a veces se evitaba que los muchachos se radicalizaran con los castigos.
                Ese comité era el encargado de moderar, de revisar y de evaluar las conductas de los alumnos.
                 Estas ideas me las pasó, muy probablemente, Santos Valdés porque además, para entonces ya había leído su libro  “Democracia y Disciplina Escolar”. En Tamatán lo hicimos y funcionó muy bien.
              Todos los sábados los muchachos tenían reunión, castigaban a los que habían cometido algún error y los castigos eran de tipo moral; es decir, se le daba a ceda muchacho cien puntos de calificación de conducta que iba disminuyendo con forme el comité iba quitando puntos por las faltas e irregularidades que los muchachos en un momento dado cometían.
               EZC:  ¿Los castigos no eran trabajos forzados?
               RCM   No, nunca quisimos darle esa categoría de castigo al trabajo, cuando realmente creó que una de las cosas más importantes de Tamatán, que no era de Tamatán sino del sistema es precisamente el hecho de que el trabajo es muy disciplinante y no sólo cumplía esa función disciplinante sino que hacia otra función muy importante.
                Los tiempos del día se dividían en dos partes: en un tiempo para estudiar y en otro tiempo para trabajar y en esa mezcla hacía que no hubiera rechazo o falta de interés, porque estaban tan mezcladas las cosas que para el muchacho era realmente muy agradable, incluso, dejar una tarea pendiente para el día de mañana, irse atrabajar a las aulas, etcétera.
                  El muchacho no se sentía presionado por el grupo de maestros, eran los alumnos los que los reportaban.
                  El que decía quienes faltaban, pues, era el jefe de grupo; el que reportaba algún error en el comedor eran los meseros, los que servían las mesas, o bien en el mismo dormitorio los jefes de dormitorios cuando habían necesidad de reportar por transgresiones a las normas.
                 Ahí en Tamatán nosotros no trabajámos sobre los muchachos, trabajámos con ellos.
EZC: ¿Se podría hablar de los jóvenes ejercían un autogobierno escolar?
RCM   Sí era un autogobierno. Es más, ninguna cosa que hubiera en la escuela dejaba de tener un responsable alumno. Voy a ponerte el ejemplo más gráfico: la Junta de Raciones.
               La Junta de Raciones tenía por lo menos cinco alumnos. Un alumno encargado de manejar el dinero y de comprar la mercancía junto con la ecónoma. La ecónoma, nunca sola, siempre en compañía de los muchachos.
               Los muchachos tenían la obligación de informar a sus compañeros cómo gastaban el dinero, dónde se gastaba, a quién compraban, etcétera. Yo no conocía a los comerciantes.
               Era una cosa completamente extraña a nosotros, pero además teníamos un sistema que a mí me parecía muy bueno: ¿Qué tenía la junta de Raciones? No tenía dinero, tenía una chequera.
             Esta chequera la tenía la ecónoma y cuando debía que hacer un pago lo hacía a través de un documento. Hacía el cheque y lo apuntaba en la factura correspondiente.
           ¿Qué me tocaba hacer a mí? Revisar las cantidades, si la factura y el cheque correspondían, y firmar el cheque.
         Ese documento iba a una caja fuerte en donde se acumulaban todos los documentos de todas las comisiones que tenían acceso a dinero. Cuando llegaba el día último del mes mi secretaria hacía una relación especial de todos los documentos y se le mandaba al contador.
       Entonces nosotros no manejábamos el dinero ni tampoco el contador. Se manejaban papeles. Yo era un firmador de cheques y un acumulador de documentos que iban ala contaduría y la ecónomas se dedicaban junto con los muchachos a buscar los mejores precios en Victoria.
         Ese fue unos de los aciertos. Sería poco correcto si te dijera “yo invente esto” Yo no sé como se hace todo esto. (Confiesa en voz baja).
            Nosotros teníamos unas características que no se daban en otras escuelas.
            Teníamos una planta de hielo, que todos los días repartía a Ciudad Victoria el hielo,- a una parte – y cada mes nos pagaba, teníamos un molinillo de nixtamal, que le daba servicio a toda la comunidad, y claro, eso producía dinero.
         Pero además lo que sembrábamos, las huertas de naranjas nos daban mucho dinero, bueno, no puedo decir mucho. Daban dinero. Pero casi siempre había un precio muy bajo. Nosotros vendíamos eso.
        Ahora bien esas cantidades se mandaban por conducto de la contaduría, a ala cuenta del Banco de México, a disposición de la Dirección General de Enseñanza Normal.
         De esa cantidad la Dirección General de Enseñanza Normal disponía de pequeñas cantidades con las que apoyaban a los muchachos en los viajes de estudios, en sus festivales, etcétera. Ese era aproximadamente un 2%. Lo demás se quedaba en la SEP y no sabemos cual era el destino, pero nosotros esperamos…. Estamos seguros que al destino era el que se debía dar. Porque entiendo que esta era una cuestión no exclusiva de Tamatán, sino que todas las escuelas hacían lo mismo.
           Había escuelas que tenían campos agrícolas muy productivos, como el de Roque, Guanajuato; donde alguna vez estuve allá como profesor, nosotros no teníamos muchos cultivos, pero si teníamos lo nuestro. Teníamos una buena hortaliza, teníamos incluso un campo de cultivo, donde a veces hacíamos experimentos muy importantes.
            Por primera vez, recuerdo, hicimos la siembra del trigo pelón- así le llamábamos- al trigo Mex.-53, que fue la semilla que trajimos por primera vez… Esas cosechas así se manejaban.
              Claro no había que dar explicaciones, por que las explicaciones las podía dar cualquiera. Había muchas gentes que metían las manos en todas las cosas, por eso nosotros nunca tuvimos problema.

TEMPLADOS EN EL DOLOR DE TODOS.




       EZC ¿Encuentra diferencias o semejanzas entre la escuela normal rural con la escuela normal con la escuela soviética de Makarenko?
        
        RCM Bueno, pues Makarenko hizo un trabajo muy importante. Pero él tuvo una cosa que le da más brillo a su trabajo: Makarenko tenía casi puros delincuentes y batallaba mucho para hacerlos entender. Aquí nosotros batallábamos  para hacer entender a los muchachos que no había que exagerar. 
        Hubo veces en que nosotros tuvimos hacer mucho trabajo y llevar un caso hasta el propio consejo técnico para salvar a un muchacho que cometió un error después de haber terminado su carrera y los muchachos querían acabar con él.
         Entonces, nosotros teníamos que llegar hasta el consejo. Se estaba frustrando toda la carrera del muchacho; pero esa radicalización la entendimos nosotros mucho cuando había huelgas nacionales.
          Nosotros nunca tuvimos problema para…. Había una huelga nacional, los muchachos la tenían que apoyar, les entregábamos la escuela y la verdad – sin que haya una frase hecha aquí – la escuela cuando estaba en manos  de los muchachos trabajaba mejor. (Risas).
           Porque eran muy celosos. Nadie debía salir. Creaban muchas comisiones y gente por la calzada vigilando para que nadie se fuera sin permiso, cosa que nosotros no podíamos hacer.

           EZC Ellos estaban adheridos ala Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, (FECSM).
           RCM Sí. Por cierto, nació aquí en Tamatán.
            Todavía recordamos al profesor José Dolores Ponce, que fue de los fundadores de la FECSM.
             EZC ¿Cuál fue el perfil de maestro que Tamatán se empeño en formar.?
RCM La verdad de las cosas que nosotros conformábamos un tipo de maestros que tenía mucha conciencia de lo que sucedía fuera de la escuela, hasta pudiera decir, con una especie de conciencia universal, como que los muchachos estaban sufriendo y gozando con lo que la humanidad estaba sufriendo y gozando en ese momento. Tenía mucha sensibilidad en ese sentido.
        Pero además, tenían una enorme capacidad de moralidad en el hecho de que era muy difícil que ellos hicieran una cosa que estuvieran seguros de que no era buena, y que de todos modos de manera consiente la hicieran.
         Se produjo un tipo de maestro democrático, no querían sentir nunca la verticalidad de la autoridad.
          Nosotros teníamos que manifestar nuestra autoridad. Todo mundo sabía hasta donde llegaba la nuestra y todo mundo nos respetaba. Esta era otra cosa muy importante de la mentalidad de los muchachos de Tamatán.
           Luego, pues, era un tipo como alguna vez oí decir la frase de que estábamos haciendo un maestro-hombre. Dice Enrique Félix: ”Templado en el dolor de todos”.
          Eso es una cosa literaria, pero lo que hay de cierto, que ahí no eran mis problemas, no eran los problemas del maestro, eran los problemas de todos jamás  les dimos a los muchachos a conocer o a probar una rígida autoridad que viniera de arriba, sino que siempre hubo una especie de concertación.
          Era un muchacho democrático, y todavía en donde ellos andan, están demostrando que esas cualidades no se les han olvidado y realmente lo que avala lo que nosotros hicimos es una cosa y contéstate: ¿Dónde están los muchachos de Tamatán?
           Y para no decir muchas palabras, yo digo: Están en la punta. Muchachos capaces de entregarse a las cosas más importantes.
           No todos tenemos las mismas posibilidades.
           Ese es el tipo de maestro que se hizo en Tamatán y es el tipo de hombre que ahora falta en el sistema de enseñanza normal.
         Antes que maestro, hombre. Alguna vez le he oído esta misma frase a José Luis (García García), que por cierto, su trabajo, nadie, nunca se lo hemos valorado a ciencia cierta, porque luchó contra todas las cosas.
         El internado estaba, en ese momento anatemizado, de manera que nadie quería hablar; de manera que rompió todas las barreras y ahí está la Escuela Normal Rural de San José de la Flores.
          EZC He escuchado de sus ex-alumnos que en Tamatán fueron educados para el triunfo; no el triunfo individual sino aquel que se compromete con su pueblo, con su comunidad.
            Platíqueme de los éxitos que ustedes tuvieron en lo deportivo.
         RCM Esas son unas vivencias muy agradables. Bueno, nosotros fuimos a todas las escuelas normales rurales; a todos los eventos nacionales del normalismo rural; salimos a veces triunfantes, a veces perdimos, alguna vez nos faltó un medio punto para ser los campeones en Celaya, Guanajuato.
         Incluso tuvimos aquí en Tamatán los juegos nacionales de normales rurales, pero todavía los muchachos que vienen por aquí se acuerdan de esos triunfos de tipo deportivo. La última vez que estuvieron por aquí fue por marzo pasado.
          Los muchachos no solamente lograron triunfos importantes en el campo y en la pista, también tuvieron triunfos en cuestiones artísticas, en oratoria, todavía me acuerdo de uno de los oradores que teníamos, era muy brillante, Calixto Méndez que está allá en Ciudad Madero. El problema que tengo ahora es que tengo muchos años y poca memoria.
           Considero que el sistema de enseñanza normal rural jamás debió haberse mutilado y entiendo que gran parte de los problemas que ahora tenemos en la educación rural, incluyendo el rechazo de la gente a ir a trabajar a las comunidades rurales a esos lugares es precisamente porque no hay la formación que nosotros dábamos a los alumnos nosotros.
           No era para que abandonaran los valores fundamentales que ellos traían arraigados desde su casa, desde su comunidad; al contrario, nosotros se los arraigábamos, nosotros íbamos a las comunidades y nunca manejábamos nuestras prácticas pedagógicas en donde no estuviera precisamente el meollo de los problemas que los muchachos iban a enfrentar en lo posterior.
            Ahora no hay muchos jóvenes allá porque no es lo mismo querer a una comunidad que decir, lógicamente, si gano menos aquí y más acá, no voy a luchar por ganar menos, voy a luchar por ganar más porque voy a formar un futuro, una familia, voy a tener hijos, etcétera.
           Entonces el error no está en los que no van al campo, el error está en los que han hecho que el campo se deprima.
            No se me olvida que en 1945, don Rafael Ramírez propuso en Saltillo, en la Convención Pedagógica Nacional que los sobresueldos no se dieran a las capitales de los estados sino que los sobresueldos se dieran al campo, que era donde el maestro sufría minusvalía de tipo personal y de tipo cultural y era el que tenía que trasladarse allá.  
           Era una cosa que oíamos y era maravillosa pero no se lo que la política educativa ha recomendado y lo que mejor pudiera pasar es que rehabilitara el sistema de enseñanza rural.
           EZC Hace pocos años se implementó el Programa de Arraigo al Maestro Rural por el que se otorga una cantidad adicional al sueldo del maestro rural.
            RMC.: Efectivamente. Te estoy diciendo que eso se propuso en 1945 don Rafael Ramírez. Y ¡hasta cuando se vino a aplicar!. Estamos mal.
              Perdóname que me salga del tema. Estamos en este momento volviendo a improvisar maestros como en 1911, que a pesar de que no se pudo hacer en ese año por el movimiento armado, lo hizo Vasconcelos en 1921.
            Estamos reactivando la escuela rudimentaria que fue después la escuela rural mexicana. Ahora estamos invitando por radio y televisión a los muchachos de secundaria para que nos hagan el favor de ir a atender los grupos de las comunidades que no tienen maestro. Es un terrible error.
              Es necesario rehabilitar el sistema de normales rurales porque estas escuelas no enseñaban al alumno a ser maestro, sino que le enseñaban otra serie de actitudes y actividades en los talleres, en el campo, en las huertas, etcétera, que lo hacían un hombre más completo.
           EZC Hace veinticinco años que dejó de funcionar la escuela Normal Rural de Tamatán. Después de éstos años ¿Cuál es la valoración que usted puede hacer sobre e aporte de los ex alumnos a la vida de Tamaulipas y de México?

           RCM Desde luego su aporte personal es valiosísimo porque está en la punta. ¿Quién está en Colegio de Bachilleres?, ¿Quién está en el sindicato?, ¿Quién está en SECUDE?.
            Pero no se trata de decir que sólo han tenido éxito los muchachos que están en un puesto importante. Hay muchos que han triunfado en el medio en el que se desenvuelven. Eso es más importante.
         Las escuelas normales rurales no solo tienen el propósito de formar maestros  sino hombres comprometidos con los que puede suceder en su comunidad.
          Te vuelvo a repetir la frase “El trabajo es altamente disciplinante y estos muchachos fueron hechos a base de trabajo”. Alguna vez lo mencionó el maestro José Luis.
           EZC ¿Recuerda alguna anécdota?
           RMC Hay muchas; pero, ¿sabes a quién le debes preguntar?. A José Luis, que se las sabe todas. Hay muchas anécdotas, todas muy positivas.
          Ahora está remodelando Tamatán Fui y vi una cancha de donde había unos grandes pedruscos; el patio central era muy bonito. Hay una alberca; la conducción del agua desde la sierra la hicieron los muchachos.
          Ellos hicieron muchas cosas. Se enseñaron a resolver los problemas con el esfuerzo personal y no esperaban que les llagara un ángel de la guarda a resolvérselos. Esa es la aportación de la escuela.
         Tamatán ha demostrado tener una gran capacidad de convocatoria, porque a veinticinco años de que se acabó, siguen viniendo los muchachos a Tamatán.
           Ya no existe la escuela y sigue uniendo, reuniendo, convocando a los muchachos y ellos aprovechan su tiempo y gastan su dinero en venir desde lejos a su escuela; lo que había muy bien de la escuela que dio una impronta muy fuerte de carácter moral.
        EZC ¿A que factores cree que se deba esto?
        RCM Siempre batallamos para reunir a las generaciones y aquí no batallamos. Nada mas un grito se necesita y vienen los muchachos. A mí me consta porque con mucha frecuencia soy invitado por ellos y voy a saludarlos.
          La verdad de las cosas es que es un caso insólito.
           Una convocatoria a este nivel, a esta calidad, pero sobre todo a esta cantidad, hay que reconocerla y sin embargo, las otras escuelas tienen en su favor que todavía están vigentes, pero aquí la nuestra no y sin embargo la muestra está.
          Ahí están los muchachos… y ojalá no hubiera muerto también. (dice melancólico).
        ECZ Si alguna otra cosa quiere agregar.
        RCM Pues, nada mas tarde las gracias por entrevistarme y suplicarte que me perdones. No siempre estoy así, pero ahora tengo bajo el nivel de azúcar.
        EZC Al contrario maestro, le estoy muy agradecido por esta oportunidad que me ha dado de entrevistarlo.
        RCM Pues ojalá te sirva de algo, no sé para qué.
        EZC Gracias.


           FERNANDO GARCIA ARELLANO.
          “DEBEMOS A TAMATAN LA VOLUNTAD DE
           SERVIR A LA COLECTIVIDAD”

FERNANDO GARCIA ARELLANO




                Es egresado de la primera generación del plan de seis años de la Escuela Normal Rural “Lauro Aguirre“ de Tamatán, Tam. En 1948 cuando era director de la escuela el Profesor Rigoberto Castillo Mireles y comparte con éste, aunque de diferente año, su fecha de nacimiento: 25 de Junio de 1930. Originario del ejido La Soledad, municipio de Padilla, aún en obligadas ausencias ha estado vinculado al solar tamaulipeco en donde vio su primera luz.
                 Los estudios de educación primaria los hizo en la escuela de su ejido, donde hasta la fecha es ejidatario y en la escuela primaria “Epigmenio García” de Cd. Victoria, asistido en la capital del estado por una familia amiga de sus padres.
                De su formación educativa ha expresado cómo el origen campesino era el enorme obstáculo que venció para continuar su trayectoria desde la educación primaria al profesional porque ”las condiciones económicas así eran en aquellos días y todavía en muchos lugares siguen siendo así”.
             Al terminar su preparación docente en Tamatán, continuó sus estudios de bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria de San IIdelfonso y de ahí pasó ala Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de México.
              Ejerció la abogacía al servicio de muchos sindicatos. Su origen, su formación y su análisis sobre la problemática social lo llevaron a involucrarse activamente en la militancia partidista de posición hasta el grado de sufrir por ello la represión carcelaria del régimen, durante la campaña presidencial del Gral. Miguel Henriquez Guzmán.
           García Arellano ha estado ligado al quehacer agrario de la Conferención Nacional Campesina, ha sido asesor de primera línea en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, se desempeñó en un tiempo como subdirector de acción cultural del ISSSTE, fue senador suplente por Tamaulipas y presidente del Consejo de Administración de su municipio natal.              
En misiones de trabajo ha estado en España, en la desaparecida Unión Soviética, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Cuba. Es autor de “Dichos y Decires Tamaulipecos” y coautor con Víctor Hugo Bolaños del libro: “Propuesta del S. N. T. E. sobre la modernización del Sistema Educativo”.
         Es actualmente director de la Biblioteca Pública Central Estatal “Marte R. Gómez” donde se encuentra en su medio natural en cuanto que es un asiduo y “compulsivo lector” como él mismo se define.
          Otra de sus mayores pasiones es el manejo y las carreras de caballos. En el escritorio de su oficina donde se desarrolló la entrevista tiene un portalibros hecho con herraduras, además de una fotografía en donde aparece con el escritor colombiano Gabriel García Márquez de la que afirma se titula “Los dos García”.
         La generación normalista rural de García Arellano cumple en este año, cincuenta años de su egreso.
         La entrevista se realizó en las vacaciones de verano de 1994 en su oficina.
          En ella, cuenta García Arellano de su experiencia en la normal rural, de la gratitud a sus maestros y la ratificación de lo dicho cuando su generación cumplió el XX aniversario: “debemos a esta escuela y con ella a sus maestros, el habernos iniciado en el conocimiento de una concepción social que nos preparó para servir a la colectividad a través de una incipiente inquietud que fue parte de nuestra inicial formación”

FERNANDO GARCIA ARELLANO. “DEBEMOS A TAMATAN LA VOLUNTAD DE SERVIR A LA COLECTIVIDAD”


        

            EZC ¿Cuáles son los antecedentes pedagógicas de Tamatán?
            FGA Tamatán representa el esfuerzo de la educación campesina más sobresaliente de este estado.
         La educación normalista rural reconoce el gran apogeo que tuvo la educación rural en México, sus fundamentales orígenes y creo que la educación rural en este país, tan cargado, afortunadamente, de un nacionalismo positivo, reconoce en este fenómeno de la educación rural, el fenómeno educativo más sobresaliente que en este siglo se ha hecho en materia de educación.
           Creo que, críticas aparte, debemos a Don José Vasconcelos el haber sido el gran animador en este aspecto. La educación mexicana reconoce en Vasconcelos el apoyo y el estímulo que el brindó, pero fundamentalmente la escuela rural mexicana tiene en las misiones culturales su primario origen.
           Ahora bien, después de este auge inicial de la educación rural, es la educación normal rural, el fenómeno pedagógico más sobresaliente. Me refiero en lo sobresaliente por cuanto que es en estas dos experiencias pedagógicas donde hay una aportación directa de carácter nacional que toma en cuenta las circunstancias nacionales, las aportaciones positivas pedagógicas con más sentido a nuestra realidad. ello deberá ser obra del futuro historiador de la educación en México. Son más profundas, las aportaciones pedagógicas en este terreno.
              Claro que Vasconcelos debe a aquel primer secretario de educación, después de la revolución bolchevique en Rusia, Lunacharski (Anatoli V.), mucha de su inspiración.
             Es precisamente en este periodo de la revolución soviética que se dio un fenómeno pedagógico también su trascendencia internacional como fue la experiencia pedagógica de el autor de el “Poema Pedagógico”, Antón Makarenko. Pero estas son otras cosas.
            Ahora bien, la educación normal es precisamente hasta el año en que me inscribo, en septiembre de 1942, cuando tiene lo que podríamos llamar una equiparación académica similar a lo que se llamaba entonces la normal urbana. En el tiempo, fundamentalmente, el programa difería un poco porque había materias de carácter pragmático especializadas relacionadas, con el campo. En este aspecto, creo que había una superioridad en el programa normalista rural.
             EZC Con lo que me dijo antes, ¿quiere expresar que encuentra semejanza entre la escuela rural mexicana y la escuela soviética postrevolucionaria?
            FGA Si, pero nada más sobre la educación soviética en estos inicios postrevolucionarios, después de 1917. No creó que se imitó. Digo que la escuela soviética también tiene una gran carga nacionalista. La educación soviética también era obra de una revolución, como fue la revolución bolchevique. La nuestra tenía su origen en una revolución; ambas revoluciones de diferentes características.
             Pero, a lo que puedo aludir ambas revoluciones es a la afirmación de un carácter nacionalista como movimiento.
           EZC ¿Cómo era la situación política que se vivía en el estado y de que  manera influyó en el ambiente estudiantil?
            FGA: Cuando nosotros llegamos, me refiero a la generación que entró en 1942, era gobernador Don Magdaleno Aguilar. Con el coincide el gran estímulo de la educación rural, sobre todo, dado los orígenes sociales de Don Magdaleno Aguilar, que venían de un liderazgo campesino de mucha significación en la entidad.
            En esa época, aunque la escuela tenía – digo tenía, dada la organización administrativa – una dependencia directa de carácter federal, no obstante, podemos decir que siempre se contó con el apoyo del gobernador del estado, de manera muy especial.
        Vivimos un fenómeno  político hasta el final del gobierno de Don Magdaleno Aguilar y los inicios del gobierno del Licenciado Hugo Pedro Gonzáles.
          Es en este periodo donde se produce la caída del Licenciado Hugo Pedro González y, en alguna perspectiva histórica, podríamos afirmar, coincidiendo con alguna opinión de historiadores, de que aquí en la caída de Hugo Pedro González es donde empieza la decadencia de lo que se llamó el movimiento político portesgilista, de innegable influencia positiva y negativa en la entidad.
           Los que entramos a la normal de Tamatán en 1942 habíamos hecho, diríamos, 4 años de nuestra educación primaria, pues, bajo el auspicio ideológico y político que significó el cardenismo como gobierno en este país. De alguna manera fue una educación la que se llevó en la época de Don Lázaro, una educación imbuida por una gran carga ideológica, por una inquietud social, que de alguna manera llegó a la escuela y, ¿Por qué?, bueno, porque también llegó e inquietó a los padres nuestros.
           Y todo ello ha influido incluso en la formación de nuestro carácter y en todos los valores culturales que especialmente nosotros hemos tenido, obtenido y alimentado en el curso de nuestra existencia profesional y ciudadana.
           Fue en la misma época cuando tuvo efecto la segunda guerra mundial, que concluyó en mayo de 1945. Ese fenómeno bélico de carácter mundial tuvo también sus repercusiones en México.
            Fue precisamente en ese año del 42, cuando México declaró la guerra a lo que se llamó las potencias del eje.
           Estuvimos influenciados por esa situación internacional, con sus repercusiones en el seno de la nación. Fundamentalmente por un patriotismo que, de alguna manera, fue un factor muy positivo para una conciencia nacional, patriótica, mexicanista, que durante esa época se dio. Imbuidos por ese belicismo, se acentuó en el internado nuestro y creo que en todos los internados del país, una formación semimilitar.
            De tal manera que nuestros ejercicios de educación física incluía fundamentalmente una preparación paramilitar, que diríamos, hasta con armas, formaciones, en fin, todo lo que la educación militar elemental exige, para la disciplina, para la formación. En fin, pues, lo que es un espíritu patriótico que nos fue imbuido en esa época.
             EZC En ese tiempo que no se conocía cual sería el desenlace de la segunda guerra mundial, al participar en esas prácticas paramilitares, ¿estaban conscientes ustedes de la posibilidad de participar en el conflicto?

           FGA: No. La verdad es que nosotros estabamos bastante alejados del mundo exterior, de la información de la radio, sus noticieros; ni siquiera de los noticiarios cinematográfico, porque, pues, el cine no formaba parte de nuestra cultura, teníamos que venir a la ciudad y eso era, una vez al mes; no recuerdo cuánto. Pero desde el punto de vista, que hubiera realmente una conciencia de nuestra participación, no.
         Simple y sencillamente por la radio que – teníamos un radio colectivo – nos enterábamos de las noticias de la guerra. De todo lo que en el teatro europeo significaban los ejércitos nazis, la resistencia civil soviética, la intervención del ejercito norteamericano, los grandes esfuerzos de Inglaterra, con su líder conservador y, desde luego, un patriota esclarecido para los ingleses como fue Winston Churchill, en fin, estábamos en eso, pero de ahí a que pudiéramos decir que teníamos una conciencia de nuestra participación, absolutamente ninguna.          

SE ESTIMULABA LA PARTICIPACION DEMOCRATICA.


   

      EZC ¿Quién establecía las reglas disciplinarias en la escuela de Tamatán?
       FGA: Bueno, había ahí una gran autoridad escolar espetada in dudablemente por el director de esta época.
        Fueron muchos directores. Los que recuerdo: El profesor Marciano Z. Martínez, luego le sucedió el profesor Guerrero Amaya, al profesor Guerrero Amaya le sucedió el profesor Rigoberto Castillo Mireles, con quien se graduó nuestra generación.
         Había un sentido, podríamos decir democrático en cuanto a que se erigió como gran autoridad de la escuela, lo que se llamó la comunidad escolar. Pero era para asuntos demasiado serios.
         No era que estuviésemos frente a la incapacidad de la dirección para las soluciones, sino tal vez era una forma en la que se estimulaba la participación del alumnado y de todos los maestros en la vida de la escuela.
         Recuerdo que la comunidad era convocada o sólo se reunía por el director de la escuela, que era el que la presidía, en problemas mucho más serios para la vida de la escuela, tanto de carácter disciplinario y la componían, como su nombre lo indica, todos los alumnos, todos los maestros, todo el personal administrativo y, desde luego el director de la escuela. Esta comunidad escolar era una gran asamblea.
       Reitero: sólo se ocupaba de asuntos demasiado serios. Solía reunirse, una dos o tres veces en el año escolar pero para problemas demasiado serios para la vida de la escuela, ya sea con la disciplina de los alumnos o en relación con la actividad docente que en el momento determinado podría o pudo desbordarse a juicio de los alumnos o a juicio de los maestros, desbordarse la disciplina escolar.
         EZC ¿Cómo estaban organizados los alumnos?
         FGA: En una sociedad de alumnos, de la que a mí me correspondió el honor de haber sido su secretario general y fue en mi periodo cuando se le impuso el nombre de Sociedad de Alumnos “Revolución” de la Escuela Normal Rural “Lauro Aguirre” de Tamatán.
        Esta sociedad de alumnos, pertenecía o formaba, con todas las sociedades de los alumnos de todas las normales rurales del país, la organización que se llamo la FECSM.
     EZC ¿De que manera participaban en la FECSM?
      FGA: Bueno, asistíamos a los congresos. Yo asistí como delegado de Tamatán a algunos congresos; uno en México, otro en la escuela normal rural de Tuxtcueca, Jalisco, que era una escuela de mujeres - parece - y por cierto el profesor Eloy Benavides fue con migo, como delegado a ese congreso, y claro la verdad es que nosotros eludimos formar parte del comité nacional de la FECSM.
      En esa época, bueno, como siempre, significaba, el formar parte del comité Ejecutivo Nacional (CEN) en cualquiera de sus carteras, implicaba tener que abandonar la escuela para inscribirse en otra escuela del centro del país, donde estaban los miembros del CEN.