martes, 3 de julio de 2012

FERNANDO GARCIA ARELLANO. “DEBEMOS A TAMATAN LA VOLUNTAD DE SERVIR A LA COLECTIVIDAD”


        

            EZC ¿Cuáles son los antecedentes pedagógicas de Tamatán?
            FGA Tamatán representa el esfuerzo de la educación campesina más sobresaliente de este estado.
         La educación normalista rural reconoce el gran apogeo que tuvo la educación rural en México, sus fundamentales orígenes y creo que la educación rural en este país, tan cargado, afortunadamente, de un nacionalismo positivo, reconoce en este fenómeno de la educación rural, el fenómeno educativo más sobresaliente que en este siglo se ha hecho en materia de educación.
           Creo que, críticas aparte, debemos a Don José Vasconcelos el haber sido el gran animador en este aspecto. La educación mexicana reconoce en Vasconcelos el apoyo y el estímulo que el brindó, pero fundamentalmente la escuela rural mexicana tiene en las misiones culturales su primario origen.
           Ahora bien, después de este auge inicial de la educación rural, es la educación normal rural, el fenómeno pedagógico más sobresaliente. Me refiero en lo sobresaliente por cuanto que es en estas dos experiencias pedagógicas donde hay una aportación directa de carácter nacional que toma en cuenta las circunstancias nacionales, las aportaciones positivas pedagógicas con más sentido a nuestra realidad. ello deberá ser obra del futuro historiador de la educación en México. Son más profundas, las aportaciones pedagógicas en este terreno.
              Claro que Vasconcelos debe a aquel primer secretario de educación, después de la revolución bolchevique en Rusia, Lunacharski (Anatoli V.), mucha de su inspiración.
             Es precisamente en este periodo de la revolución soviética que se dio un fenómeno pedagógico también su trascendencia internacional como fue la experiencia pedagógica de el autor de el “Poema Pedagógico”, Antón Makarenko. Pero estas son otras cosas.
            Ahora bien, la educación normal es precisamente hasta el año en que me inscribo, en septiembre de 1942, cuando tiene lo que podríamos llamar una equiparación académica similar a lo que se llamaba entonces la normal urbana. En el tiempo, fundamentalmente, el programa difería un poco porque había materias de carácter pragmático especializadas relacionadas, con el campo. En este aspecto, creo que había una superioridad en el programa normalista rural.
             EZC Con lo que me dijo antes, ¿quiere expresar que encuentra semejanza entre la escuela rural mexicana y la escuela soviética postrevolucionaria?
            FGA Si, pero nada más sobre la educación soviética en estos inicios postrevolucionarios, después de 1917. No creó que se imitó. Digo que la escuela soviética también tiene una gran carga nacionalista. La educación soviética también era obra de una revolución, como fue la revolución bolchevique. La nuestra tenía su origen en una revolución; ambas revoluciones de diferentes características.
             Pero, a lo que puedo aludir ambas revoluciones es a la afirmación de un carácter nacionalista como movimiento.
           EZC ¿Cómo era la situación política que se vivía en el estado y de que  manera influyó en el ambiente estudiantil?
            FGA: Cuando nosotros llegamos, me refiero a la generación que entró en 1942, era gobernador Don Magdaleno Aguilar. Con el coincide el gran estímulo de la educación rural, sobre todo, dado los orígenes sociales de Don Magdaleno Aguilar, que venían de un liderazgo campesino de mucha significación en la entidad.
            En esa época, aunque la escuela tenía – digo tenía, dada la organización administrativa – una dependencia directa de carácter federal, no obstante, podemos decir que siempre se contó con el apoyo del gobernador del estado, de manera muy especial.
        Vivimos un fenómeno  político hasta el final del gobierno de Don Magdaleno Aguilar y los inicios del gobierno del Licenciado Hugo Pedro Gonzáles.
          Es en este periodo donde se produce la caída del Licenciado Hugo Pedro González y, en alguna perspectiva histórica, podríamos afirmar, coincidiendo con alguna opinión de historiadores, de que aquí en la caída de Hugo Pedro González es donde empieza la decadencia de lo que se llamó el movimiento político portesgilista, de innegable influencia positiva y negativa en la entidad.
           Los que entramos a la normal de Tamatán en 1942 habíamos hecho, diríamos, 4 años de nuestra educación primaria, pues, bajo el auspicio ideológico y político que significó el cardenismo como gobierno en este país. De alguna manera fue una educación la que se llevó en la época de Don Lázaro, una educación imbuida por una gran carga ideológica, por una inquietud social, que de alguna manera llegó a la escuela y, ¿Por qué?, bueno, porque también llegó e inquietó a los padres nuestros.
           Y todo ello ha influido incluso en la formación de nuestro carácter y en todos los valores culturales que especialmente nosotros hemos tenido, obtenido y alimentado en el curso de nuestra existencia profesional y ciudadana.
           Fue en la misma época cuando tuvo efecto la segunda guerra mundial, que concluyó en mayo de 1945. Ese fenómeno bélico de carácter mundial tuvo también sus repercusiones en México.
            Fue precisamente en ese año del 42, cuando México declaró la guerra a lo que se llamó las potencias del eje.
           Estuvimos influenciados por esa situación internacional, con sus repercusiones en el seno de la nación. Fundamentalmente por un patriotismo que, de alguna manera, fue un factor muy positivo para una conciencia nacional, patriótica, mexicanista, que durante esa época se dio. Imbuidos por ese belicismo, se acentuó en el internado nuestro y creo que en todos los internados del país, una formación semimilitar.
            De tal manera que nuestros ejercicios de educación física incluía fundamentalmente una preparación paramilitar, que diríamos, hasta con armas, formaciones, en fin, todo lo que la educación militar elemental exige, para la disciplina, para la formación. En fin, pues, lo que es un espíritu patriótico que nos fue imbuido en esa época.
             EZC En ese tiempo que no se conocía cual sería el desenlace de la segunda guerra mundial, al participar en esas prácticas paramilitares, ¿estaban conscientes ustedes de la posibilidad de participar en el conflicto?

           FGA: No. La verdad es que nosotros estabamos bastante alejados del mundo exterior, de la información de la radio, sus noticieros; ni siquiera de los noticiarios cinematográfico, porque, pues, el cine no formaba parte de nuestra cultura, teníamos que venir a la ciudad y eso era, una vez al mes; no recuerdo cuánto. Pero desde el punto de vista, que hubiera realmente una conciencia de nuestra participación, no.
         Simple y sencillamente por la radio que – teníamos un radio colectivo – nos enterábamos de las noticias de la guerra. De todo lo que en el teatro europeo significaban los ejércitos nazis, la resistencia civil soviética, la intervención del ejercito norteamericano, los grandes esfuerzos de Inglaterra, con su líder conservador y, desde luego, un patriota esclarecido para los ingleses como fue Winston Churchill, en fin, estábamos en eso, pero de ahí a que pudiéramos decir que teníamos una conciencia de nuestra participación, absolutamente ninguna.