EZC ¿Cuáles son los antecedentes
pedagógicas de Tamatán?
FGA Tamatán representa el
esfuerzo de la educación campesina más sobresaliente de este estado.
La educación normalista rural reconoce el gran apogeo que tuvo la
educación rural en México, sus fundamentales orígenes y creo que la educación
rural en este país, tan cargado, afortunadamente, de un nacionalismo positivo, reconoce
en este fenómeno de la educación rural, el fenómeno educativo más sobresaliente
que en este siglo se ha hecho en materia de educación.
Creo que, críticas aparte, debemos a Don José Vasconcelos el haber sido
el gran animador en este aspecto. La educación mexicana reconoce en Vasconcelos
el apoyo y el estímulo que el brindó, pero fundamentalmente la escuela rural
mexicana tiene en las misiones culturales su primario origen.
Ahora bien, después de este auge inicial de la educación rural, es la
educación normal rural, el fenómeno pedagógico más sobresaliente. Me refiero en
lo sobresaliente por cuanto que es en estas dos experiencias pedagógicas donde
hay una aportación directa de carácter nacional que toma en cuenta las
circunstancias nacionales, las aportaciones positivas pedagógicas con más
sentido a nuestra realidad. ello deberá ser obra del futuro historiador de la
educación en México. Son más profundas, las aportaciones pedagógicas en este
terreno.
Claro que Vasconcelos debe a aquel primer secretario de educación,
después de la revolución bolchevique en Rusia, Lunacharski (Anatoli V.), mucha
de su inspiración.
Es precisamente en este periodo de la revolución soviética que se dio un
fenómeno pedagógico también su trascendencia internacional como fue la
experiencia pedagógica de el autor de el “Poema Pedagógico”, Antón Makarenko.
Pero estas son otras cosas.
Ahora bien, la educación normal es precisamente hasta el año en que me inscribo,
en septiembre de 1942, cuando tiene lo que podríamos llamar una equiparación
académica similar a lo que se llamaba entonces la normal urbana. En el tiempo,
fundamentalmente, el programa difería un poco porque había materias de carácter
pragmático especializadas relacionadas, con el campo. En este aspecto, creo que
había una superioridad en el programa normalista rural.
EZC Con lo que me dijo antes, ¿quiere
expresar que encuentra semejanza entre la escuela rural mexicana y la escuela
soviética postrevolucionaria?
FGA Si, pero nada más sobre la
educación soviética en estos inicios postrevolucionarios, después de 1917. No
creó que se imitó. Digo que la escuela soviética también tiene una gran carga
nacionalista. La educación soviética también era obra de una revolución, como
fue la revolución bolchevique. La nuestra tenía su origen en una revolución;
ambas revoluciones de diferentes características.
Pero, a lo que puedo aludir ambas revoluciones es a la afirmación de un
carácter nacionalista como movimiento.
EZC ¿Cómo era la situación
política que se vivía en el estado y de que manera influyó en el ambiente estudiantil?
FGA: Cuando nosotros llegamos,
me refiero a la generación que entró en 1942, era gobernador Don Magdaleno
Aguilar. Con el coincide el gran estímulo de la educación rural, sobre todo,
dado los orígenes sociales de Don Magdaleno Aguilar, que venían de un liderazgo
campesino de mucha significación en la entidad.
En esa época, aunque la escuela tenía – digo tenía, dada la organización
administrativa – una dependencia directa de carácter federal, no obstante,
podemos decir que siempre se contó con el apoyo del gobernador del estado, de
manera muy especial.
Vivimos un fenómeno político
hasta el final del gobierno de Don Magdaleno Aguilar y los inicios del gobierno
del Licenciado Hugo Pedro Gonzáles.
Es en este periodo donde se produce la caída
del Licenciado Hugo Pedro González y, en alguna perspectiva histórica,
podríamos afirmar, coincidiendo con alguna opinión de historiadores, de que aquí
en la caída de Hugo Pedro González es donde empieza la decadencia de lo que se
llamó el movimiento político portesgilista, de innegable influencia positiva y
negativa en la entidad.
Los que entramos a la normal de Tamatán en 1942 habíamos hecho, diríamos,
4 años de nuestra educación primaria, pues, bajo el auspicio ideológico y
político que significó el cardenismo como gobierno en este país. De alguna
manera fue una educación la que se llevó en la época de Don Lázaro, una
educación imbuida por una gran carga ideológica, por una inquietud social, que
de alguna manera llegó a la escuela y, ¿Por qué?, bueno, porque también llegó e
inquietó a los padres nuestros.
Y todo ello ha influido incluso en la formación de nuestro carácter y en
todos los valores culturales que especialmente nosotros hemos tenido, obtenido
y alimentado en el curso de nuestra existencia profesional y ciudadana.
Fue en la misma época cuando tuvo efecto la segunda guerra mundial, que
concluyó en mayo de 1945. Ese fenómeno bélico de carácter mundial tuvo también
sus repercusiones en México.
Fue precisamente en ese año del 42, cuando México declaró la guerra a lo
que se llamó las potencias del eje.
Estuvimos influenciados por esa situación internacional, con sus
repercusiones en el seno de la nación. Fundamentalmente por un patriotismo que,
de alguna manera, fue un factor muy positivo para una conciencia nacional,
patriótica, mexicanista, que durante esa época se dio. Imbuidos por ese
belicismo, se acentuó en el internado nuestro y creo que en todos los
internados del país, una formación semimilitar.
De tal manera que nuestros ejercicios de educación física incluía
fundamentalmente una preparación paramilitar, que diríamos, hasta con armas,
formaciones, en fin, todo lo que la educación militar elemental exige, para la
disciplina, para la formación. En fin, pues, lo que es un espíritu patriótico
que nos fue imbuido en esa época.
EZC En ese tiempo que no se
conocía cual sería el desenlace de la segunda guerra mundial, al participar en
esas prácticas paramilitares, ¿estaban conscientes ustedes de la posibilidad de
participar en el conflicto?
FGA: No. La verdad es que
nosotros estabamos bastante alejados del mundo exterior, de la información de
la radio, sus noticieros; ni siquiera de los noticiarios cinematográfico,
porque, pues, el cine no formaba parte de nuestra cultura, teníamos que venir a
la ciudad y eso era, una vez al mes; no recuerdo cuánto. Pero desde el punto de
vista, que hubiera realmente una conciencia de nuestra participación, no.
Simple y sencillamente por la radio que – teníamos un radio colectivo –
nos enterábamos de las noticias de la guerra. De todo lo que en el teatro
europeo significaban los ejércitos nazis, la resistencia civil soviética, la
intervención del ejercito norteamericano, los grandes esfuerzos de Inglaterra,
con su líder conservador y, desde luego, un patriota esclarecido para los
ingleses como fue Winston Churchill, en fin, estábamos en eso, pero de ahí a
que pudiéramos decir que teníamos una conciencia de nuestra participación,
absolutamente ninguna.
